Zahara y Natalia Lacunza, un cóctel explosivo
¿Qué pasaría si metemos en una coctelera la mirada crítica de Zahara, la visión angular de Martí Perarnau y la sensibilidad poética de Natalia Lacunza?. El resultado no puede ser otra cosa que un pelotazo de esos antológicos, de los que retumban sin parar en la cabeza y te hacen vibrar por dentro. Y si además sumamos a la receta una letra directa, certera y desgarrada como la de “No Me Querías Tanto” la mezcla pasa de la osadía a la épica. De lo emocional a lo trascendente. De lo bucólico a lo legendario. Ni más ni menos.
Porque si algo tiene Zahara es la capacidad de convertir en éxito todo lo que toca. La reina Midas de la música española ha recogido una composición ya de por sí dolorosa para provocar con ella un efecto rebote. La jienense transforma con maestría las cicatrices de una relación tóxica en un monstruo capaz de arrasar con todo. Su bestia esta vez no ha venido a cenar a casa, se ha retroalimentado de todo el dolor para lanzar un mensaje desafiante al aire. ¿Su destinatario?, todos los acosadores y violadores del mundo.
“No Me Querías Tanto” podría ser una canción más dentro del universo de “Puta“, su último álbum. Y no solo porque la letra explore el mal trato que se le da a las mujeres, sino porque hace hincapié en esa fragilidad y vulnerabilidad latente. Zahara es la hermana mayor que ya conoce la otra cara de la moneda y eso le hace enfrentarse a ello con determinación. No solo se muestra protectora, sino también amenazante. Esta vez el final del cuento es distinto y así lo deja claro en una coda apoteósica que roza la excelencia.